Mi Diario (23-2-18): Un cuento de príncipes

Nazeri

Llevaba tiempo buscando una canción que había escuchado en la radio. Una balada de origen persa, hermosísima y profunda, que sonaba en las ondas de Radio Clásica, mientras me acicalaba temprano en busca de un nuevo día por vivir.

Escucharla me estremeció por lo que quise saber inmediatamente el título y el autor de esa maravilla.

Buscando y rebuscando por el espacio cibernético, al final di con ella. Y tanto me emocionó escucharla de nuevo y tanto la guardé, que al final acabé perdiendo su rastro y aquello profundo que significaba para mi.

He estado meses intentando recordar la melodía y meses también me ha llevado buscar cualquier pista que me condujera a esta maravillosa canción.

Pues nada, ese momento no se volvió a repetir.

Y cuando ya había cejado en mi búsqueda, cuando ya lo daba todo por perdido, hete tú que pongo una canción en el ordenador y justo a su lado, en la lista de canciones que se van a escuchar acto seguido, aparece la melodía de la que te estoy hablando.

No podía dar crédito a semejante “casualidad”. Y lo mejor de todo es que esta coincidencia tiene un nombre, un calificativo para mi precioso.

Se llama serendipia, y no es otra cosa que “un descubrimiento o un hallazgo afortunado, valioso e inesperado que se produce de manera accidental o causal, o cuando se está buscando una cosa distinta”.

Tan hermoso es el vocablo que hasta hay escrito un cuento. Una historia que ahora te voy a contar.

Por cierto, la canción se titula “Existence Life” y su intérprete es  el iraní Hafez Nazeri.

Llega la magia del cuento…

principes

Los Tres Príncipes de Serendip

Hace mucho tiempo, vivió en Serendip, en el Lejano Oriente, un poderoso rey llamado Giaffar. Tenía tres hijos a los que amaba profundamente. El rey les dio la más delicada educación para que acompañaran a su poder todas las virtudes que son necesarias a un príncipe. Fueron adornados con la sabiduría y la maestría en las artes y alcanzaron el dominio de todas las ciencias. Aun así, su padre pensó que la sabiduría de los príncipes no estaría completa hasta que no caminaran por el mundo y conocieran a sus gentes, así que les hizo emprender un viaje.
En su camino se toparon con las huellas de un camello, a la vista de las cuales supieron deducir que el animal estaba cojo, ciego de un ojo, le faltaba un diente, llevaba a cuestas una mujer embarazada y, además, acarreaba miel en un lado y mantequilla en el otro. Poco después, un mercader que había perdido el camello, les preguntó por él, y ante la respuesta tan meticulosa de los tres príncipes, los acusó de habérselo robado.

Los príncipes fueron llevados a presencia del emperador Beramo. Este les preguntó cómo pudieron saber con exactitud tantas cosas sobre el camello sin haberlo visto nunca y ellos le refirieron sus deducciones: El camello había comido hierba del lado del camino en que esta era menos verde, así que debía haber sido ciego de un ojo. Había a lo largo del recorrido montoncitos de hierba masticada, del tamaño del diente de un camello, que debieron caer por el hueco del diente que le faltaba a éste.

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Las huellas mostraban que arrastraba una pata, así que debía de ser cojo. Había hormigas en un lado del camino, atraídas por la mantequilla derretida, y moscas en el otro, comiendo la miel derramada. Junto a las huellas del lugar en que el camello se había arrodillado, estaban las de unos pies y, junto a ellos, orina de una mujer. Había también huellas de manos, por lo que supusieron que la mujer estaba embarazada y tuvo que apoyarse en sus manos al orinar. El juicio se vio interrumpido por el anuncio de que el camello había sido encontrado. El emperador Beramo, encantado por la sabiduría de los tres hermanos, los despidió colmándolos de regalos y ellos siguieron sus aventuras.

Serendip es el nombre persa de Sri-Lanka, y el cuento es el origen de la palabra serendipity, traducida como ‘serendipia’, que es una forma en la que los ingleses y otra gente moderna tienen de referirse a eso que llamamos casualidades.

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4 Respuestas a “Mi Diario (23-2-18): Un cuento de príncipes

  1. Qué bonito!!
    Aunque pienso que las casualidades no existen.Existen los acontecimientos de la vida y tú les relacionas con esto o con aquello de forma subjetiva.

    • Yo tampoco creo en las casualidades sino en algo más profundo que se nos da en la vida para que sigamos aprendiendo justo en el momento que más lo necesitamos.

      Pero si además, eso que se da de forma inesperada, se denomina serendipia, un calificativo, para mi maravilloso, ya es el no va más.

      Besazos de febrero Teresa.

  2. Precioso!!!
    Yo creo que todo viene, va y está por algo y no por casualidad; pero que sin duda es porque ahí ha de de ser o estar… 😉

    • Este tipo de casualidad, la serendipia, es algo todavía, por lo menos para mi más especial, porque encuentras sin buscar o justo buscando otra cosa.

      Es como si el Universo jugara amablemente contigo y esperara, en tu perseverancia, a regalarte esas perlas maravillosas de aprendizaje y crecimiento.

      ¡Una maravilla!

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